LA RESPUESTA DE LA OMS
En 2011 la OMS publicó junto con
el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) unas directrices sobre la
prevención de los embarazos precoces y la reducción de los resultados negativos
para la reproducción. Las directrices contienen recomendaciones sobre las
medidas que los países podrían adoptar, con seis objetivos principales:
• reducir el número de
matrimonios antes de los 18 años;
• fomentar la comprensión y el
apoyo a fin de reducir el número de embarazos antes de los 20 años;
• aumentar el uso de
anticonceptivos por parte de las adolescentes a fin de evitar el riesgo de
embarazo involuntario;
• reducir las relaciones sexuales
forzadas entre las adolescentes;
• reducir los abortos peligrosos
entre las adolescentes;
• incrementar el uso de servicios
especializados de atención prenatal, en el parto y posnatal por parte de las
adolescentes.
Además, la OMS participa en
diversas iniciativas junto con organismos y programas conexos, como la
iniciativa «H4+», en la que también participan ONUSIDA, UNFPA, UNICEF, ONU
Mujeres y el Banco Mundial. La iniciativa tiene por objeto acelerar el progreso
hacia la consecución del Objetivo 4 de Desarrollo del Milenio (reducir la
mortalidad infantil) y el Objetivo 5 (mejorar la salud materna) para 2015.
Trata de abordar las causas profundas de la mortalidad y morbilidad maternas,
neonatales e infantiles, entre ellas la desigualdad de género, el matrimonio
prematuro y el acceso limitado a la educación para las niñas. Además, se alinea
estrechamente con los planes de salud nacionales y proporciona apoyo financiero
y técnico a los gobiernos.


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