sábado, 15 de octubre de 2016

CONCLUSIÓN

CONCLUSIÓN

Este es un tema bastante amplio y cuenta no tocar todos los puntos prudentes, reprimir muchos de ellos dejan inconclusa la información. Pero podemos notar que las estadísticas en la actualidad van en aumento. Si los adolescentes no toman conciencia de las consecuencias del embarazo la vida continuara así, reprimiendo sus vidas, afectando con severas consecuencias a las personas que los rodean, seguirá el incremento de sobre población.
Es increíble pensar que en la actualidad hay muchos niños criando a niños, afectan su vida con una responsabilidad que no pueden asumir aun, no cumplirán la expectativa de vida en la actualidad deseada, no podrán terminar de disfrutar su niñez y mucho menos su juventud. Habrá menos profesionistas en un futuro y peores empleos mal pagados al no contar con la mínima básica (educación media superior), divorcios a más temprana edad, promiscuidad, estas son solo algunas de las consecuencias. No son los adjetivos de una vida sana para niños y adolescentes.
Consecuencias para el bebé, tiene muchos riesgos de salud (la madre también)y sabes que todo niño tiene derecho a la salud, a un hogar, educación y alimento, cosas de las cuales al contar con padres sin experiencia ni recursos difícilmente le podrán proporcionar. No puedo ni imaginar la educación que le darán a este pequeño.
Los padres de estos adolescentes muchas veces fungen el papel de padre de sus nietos y a la par que siguen manteniendo y atendiendo a su hijo adolescente crían a su nieto. De la misma forma no son condiciones de vida para ellos, no tienen porque cargar con esta doble responsabilidad.

Como podemos ver esta situación es grave y debería de importarnos a todos, pues estos niños tanto los adolescentes como sus hijos serán el futuro del país, dependeremos de ellos en un futuro, ellos serán los doctores que nos atenderán, los policías que cuiden las calles y nos cuiden del peligro, las enfermeras, bomberos, en fin todas y cada una de las profesiones y oficios que conocemos en la actualidad. Pero con estas trabas que ellos se están poniendo, no tengo la certeza de que puedan llegar a serlo o que tan fiable serán si llegan a cumplirlo.
LA RESPUESTA DE LA OMS
En 2011 la OMS publicó junto con el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) unas directrices sobre la prevención de los embarazos precoces y la reducción de los resultados negativos para la reproducción. Las directrices contienen recomendaciones sobre las medidas que los países podrían adoptar, con seis objetivos principales:

• reducir el número de matrimonios antes de los 18 años;
• fomentar la comprensión y el apoyo a fin de reducir el número de embarazos antes de los 20 años;
• aumentar el uso de anticonceptivos por parte de las adolescentes a fin de evitar el riesgo de embarazo involuntario;
• reducir las relaciones sexuales forzadas entre las adolescentes;
• reducir los abortos peligrosos entre las adolescentes;
• incrementar el uso de servicios especializados de atención prenatal, en el parto y posnatal por parte de las adolescentes.



Además, la OMS participa en diversas iniciativas junto con organismos y programas conexos, como la iniciativa «H4+», en la que también participan ONUSIDA, UNFPA, UNICEF, ONU Mujeres y el Banco Mundial. La iniciativa tiene por objeto acelerar el progreso hacia la consecución del Objetivo 4 de Desarrollo del Milenio (reducir la mortalidad infantil) y el Objetivo 5 (mejorar la salud materna) para 2015. Trata de abordar las causas profundas de la mortalidad y morbilidad maternas, neonatales e infantiles, entre ellas la desigualdad de género, el matrimonio prematuro y el acceso limitado a la educación para las niñas. Además, se alinea estrechamente con los planes de salud nacionales y proporciona apoyo financiero y técnico a los gobiernos.

CAMPAÑAS SOBRE EL EMBARAZO EN LOS ADOLESCENTES

CAMPAÑAS SOBRE EL EMBARAZO EN LOS ADOLESCENTES


Se han lanzado campañas sobre el embarazo precoz con intensa insistencia tanto en televisión, radio, posters.  







POBREZA Y VULNERABILIDAD

El ejercicio de la maternidad es una condición que exige un alto grado de compromiso, tenacidad y perseverancia. Sin embargo, existen diferentes motivos por los cuales esta tarea se da en un contexto de vulnerabilidad, como el hecho de ejercerla estando solteras, separadas, divorciadas o viudas. De acuerdo con información del Módulo de Condiciones Socioeconómicas (MCS) de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos en los Hogares (ENIGH 2014), 8.1 millones de niñas, niños y adolescentes menores de 18 años, están bajo el cuidado de una mujer en una situación conyugal de no unión; es decir, son viudas, separadas, divorciadas o solteras. En total 54.8% son pobres multidimensionales y de estas 20.1% son pobres extremosSegún datos del MCS 2014, en México 619 mil mujeres de 15 a 19 años tienen al menos un hijo nacido vivo. De ellas 28.3% se encuentra en una situación conyugal de no unión, es decir, no solo enfrentan las complicaciones propias de la maternidad adolescente sino que además lo hacen sin el apoyo de una pareja. De las 175 mil mujeres en esta condición, 62.6% se encuentran en situación de pobreza multidimensional, 30.7% está en situación de vulnerabilidad por carencias sociales16, 2.9% es vulnerable por ingresos17 y solo 3.8 no es pobre ni es vulnerable.
                                               


SITUACIÓN CONYUGAL

Conforme avanza el curso de vida de la mujer, resulta probable que las separaciones, el divorcio y la viudez provoquen que muchas de ellas asuman la maternidad sin el apoyo de un cónyuge. Información de la Encuesta Intercensal 2015 señala que 10.1% de las mujeres de 12 años y más con al menos un hijo nacido vivo son viudas, 8.4% son separadas y 2.8% están divorciadas. Destaca el hecho de que 6.5% son solteras, y de las mujeres casadas y unidas, en 3.5% y 4.9% respectivamente, su cónyuge reside en otra vivienda.

HOGARES

Datos de la Encuesta Intercensal, indican que en 2015, hay 31.9 millones de hogares y en 85% de estos, hay al menos una mujer con hijos nacidos vivos. Por medio del parentesco con el jefe del hogar se conocen los roles que desempeñan las personas, y particularmente en las mujeres que han sido madres, se pueden identificar relaciones que constituyen un apoyo inmediato para la crianza de sus hijos. La mayoría de las madres son esposas o compañeras del jefe del hogar (54.6 por ciento), mientras que una de cada cuatro (24.8%) son jefas del hogar y 9.9% son hijas. De las jefas del hogar, la mayoría son separadas, divorciadas, viudas o solteras (69 por ciento); mientras que las madres que son hijas, 7.1% son adolescentes de 12 a 19 años, y de estas, 81.4% no asisten a la escuela.


  • ·         CONSECUENCIAS ECONÓMICAS Y SOCIALES


El embarazo en la adolescencia puede también tener repercusiones sociales y económicas negativas para las muchachas, sus familias y sus comunidades. Muchas adolescentes que se quedan embarazadas se ven obligadas a dejar la escuela. Una adolescente con escasa o ninguna educación tiene menos aptitudes y oportunidades para encontrar un trabajo. Esto puede también tener un costo económico para el país, puesto que se pierden los ingresos anuales que una mujer joven hubiera ganado a lo largo de su vida de no haber tenido un embarazo precoz.

SITUACIÓN LABORAL
 Las madres tienen un rol decisivo en las familias, que son una fuente importante de cohesión social e integración. Por ello, la relación que mantienen con los hijos es fundamental para el desarrollo sano de los niños. También es cierto que las madres no son únicamente fuente de cuidados, ya que adicional a esto y a las actividades domésticas que realizan, ellas contribuyen al sustento de sus familias13 mediante su incorporación al mercado de trabajo. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), en el cuarto trimestre de 2015, la tasa de participación económica de las mujeres de 15 años y más con al menos un hijo nacido vivo es de 44.2%, de las cuales, 96.7% combina sus actividades extradomésticas con los quehaceres domésticos. Con respecto a la unidad económica donde laboran, 33.4% de la población femenina ocupada y con hijos trabaja en el sector informal, 36.3% en empresas y 16.3% en instituciones. 

Referente al tipo de ocupación, la mayoría son comerciantes (51.4%) o trabajadores industriales artesanos y ayudantes (28.2%). Las mujeres que no tienen hijos cuentan con un perfil ocupacional muy distinto: la mayoría trabaja en empresas (51.6%) seguido por las que laboran en el sector informal (20.1%), y casi dos de cada 10 (19.1%) labora en instituciones. Así mismo, hay una mayor proporción que laboran como comerciantes (49.4%) y trabajadores industriales artesanos y ayudantes (30.8%).


Atendiendo a su situación conyugal, la tasa de participación económica más alta se da entre las madres solteras (70.9%), le siguen las divorciadas (67.6%) y las separadas (66.5%); en tanto que las que se encuentran en unión libre y casadas muestran una tasa de 41% y 39.7% respectivamente, por lo que poco más de cuatro de cada 10 trabajan o buscan trabajo.


Otros aspectos que hay que destacar entre las trabajadoras con hijos es que 13.7% de ellas no tienen instrucción y casi tres de cada 10 (29.6%) cuenta con estudios a nivel medio superior y superior; en tanto que en las mujeres sin hijos, la proporción que no cuenta con instrucción disminuye a 3.7% y las que cuentan con estudios a nivel medio superior y superior aumenta a 56 por ciento.
Cabe señalar que dos de cada siete mujeres ocupadas y con hijos (27.5%) trabajan por cuenta propia; 2.8% trabaja como empleadora; 27.5% no reciben remuneración por su trabajo y la mayoría (62.6%) son trabajadoras subordinadas y remuneradas. De estas, 17.7% trabaja más de 48 horas a la semana; 47.3% gana menos de dos salarios mínimos y un porcentaje considerable de estas no tiene acceso a servicios de salud por su trabajo (12.3%), además de laborar sin contar con un contrato escrito (44.3 por ciento). Aunado a esto, muchas mujeres trabajadoras no cuentan con la protección de alguna institución de seguridad social. Según datos de la Encuesta Nacional de Empleo y Seguridad Social (ENESS) 2013, 39.6% de las mujeres en edad fértil (15 a 49 años) que tiene alguna ocupación o empleo, cuentan con acceso a instituciones de salud otorgados por su trabajo.

       Esto provoca que 13.3% no obtengan la licencia médica cuando la necesiten por parto o por complicaciones del embarazo y aborto. De acuerdo con datos de la ENESS 2013, un problema al que se enfrentan las madres trabajadoras es el cuidado de sus hijos pequeños en horario laboral; ya que del total de niños menores de siete años y que su mamá trabaja: 31.1% se encuentran al cuidado de su abuela, 25.3% su mamá lo lleva al trabajo, 12.9% están en una institución educativa, 17.4% se encuentra al cuidado de su papá o de otro familiar, 9.4% son asistidos por una guardería (pública o privada), 2.8% lo deja con una persona que no es familiar, o bien, lo deja solo (0.5 por ciento). 





Muchas de las complicaciones que se presentan en el transcurso del embarazo pueden atenderse o incluso prevenirse por medio de la atención prenatal, que consiste en una serie de consultas sistematizadas cuyo propósito es vigilar la salud de la mujer y su producto. Esta es una de las intervenciones en salud más importantes porque permite la disminución de las tasas de mortalidad materna, fetal y neonatal. En México, la norma de salud en la materia señala que, en promedio, las mujeres deben recibir cinco consultas prenatales, las cuales deben iniciar en el primer trimestre de gestación, con la finalidad de atender oportunamente los posibles riesgos de salud del binomio madre-hijo en el transcurso del embarazo.

Para 2014, los datos del Subsistema de Información sobre Nacimientos (SINAC), muestran que en este grupo etario, 95.8% recibieron atención prenatal, siendo 6.8 el promedio de consultas prenatales . Por edad desplegada, las mujeres de 15 años son las que presentan los porcentajes más bajos de atención a la primera consulta prenatal (5.4% en el primer trimestre y 6.5% para el tercer trimestre); sin embargo, conforme avanza la edad, se observan porcentajes más altos de atención en la primera consulta. Cabe resaltar que 30.6% de las mujeres embarazadas de 19 años no recibieron atención prenatal. Las complicaciones durante el embarazo impactan en el desarrollo gestacional y las adolescentes tienen más probabilidades de presentar placenta previa, preclamsia y anemia grave8 y otras condiciones pueden generar abortos o mortinatos (como también se denomina a la muerte fetal). En 2013, del total de mujeres en edad fértil (15 a 49 años) que presentaron un aborto, 18.7% son adolescentes.  Respecto a los mortinatos en el mismo periodo, 17.9% de estos corresponde a mujeres de 15 a 19 años.
Al igual que en el periodo prenatal, durante el parto las adolescentes tienen mayor riesgo de presentar complicaciones. Entre los principales problemas se destaca el parto prematuro, partos prolongados, desproporción céfalo-pélvica y formación de fístulas recto-vaginales o cistovaginales. De manera general se ha observado que los bebés de las mujeres adolescentes presentan retraso en el crecimiento uterino y nacen prematuramente, condiciones que predisponen al bajo peso al nacer. Para 2014, de las madres adolescentes de 15 a 19 años que tuvieron hijos, 91.8% tienen un peso normal al nacer (entre 2 500 y 3 999 gramos); 6.2% de bajo peso y 2% tuvieron hijos con un peso de 4 000 gramos o más (macrosomía). Para el caso de los niños con bajo peso, es de resaltar que, las madres más jóvenes son las que mayormente tienen hijos con tendencia al bajo peso en comparación con las de 19 años.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), entre sus recomendaciones internacionales para la disminución del embarazo adolescente, plantea que los países promulguen leyes que fijen edades mínimas para el matrimonio, así como buscar incidir en familias y comunidades para que las niñas y chicas adolescentes no sean dadas en matrimonio hasta que se hayan desarrollado; promover el uso de anticonceptivos y la preparación de los servicios de salud para atender adecuadamente a las adolescentes embarazadas y en caso de que las leyes lo permitan y las adolescentes así lo decidan, puedan abortar bajo condiciones seguras. En el país, el Consejo Nacional de Población instrumentó la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes, la cual destaca la promoción de la salud sexual y reproductiva, el uso de métodos anticonceptivos, el aseguramiento de que los jóvenes finalicen los niveles de la educación obligatoria, el fortalecimiento de acciones de prevención y atención a la violencia y el abuso sexual, especialmente en sectores vulnerables, y la atención especial en salud a las mujeres pertenecientes a este grupo de edad.

Muchas muertes fetales y causas de aborto espontáneo, así como otras complicaciones durante el periodo del embarazo pueden prevenirse o tratarse si la mujer recibe atención prenatal, que tiene el objetivo de vigilar el desarrollo gestacional, identificar factores de riesgo como antecedentes heredo familiares, personales patológicos y no patológicos, identificar los riesgos fetales y preparar a la mujer para el proceso del parto, puerperio y atención al recién nacido. Según la Norma Oficial Mexicana NOM-007-SSA2-2016, Para la atención de la mujer durante el embarazo, parto y puerperio, y de la persona recién nacida, esta atención debe brindarse en un mínimo de cinco consultas en embarazos de bajo riesgo, iniciando en las primeras ocho semanas de gestación y para embarazos de alto riesgo el número de revisiones puede incrementarse según las necesidades de salud. 

Con datos de la ENADID 2014, se observa que 97.2% de las mujeres reciben atención prenatal, y un promedio de 8.5 consultas durante el embarazo; si se analiza por trimestre del embarazo, durante el primer trimestre reciben 2.6 consultas; en el segundo trimestre, 3.1 y en el último trimestre, 3.7 consultas de revisión prenatal. De manera general, esto muestra que conforme se acerca el momento del parto, la atención a la mujer se va incrementando en pos de prever y prevenir complicaciones en ese momento. Una de las técnicas médicas desarrolladas para enfrentar aquellas circunstancias que ponen en riesgo la vida del producto y la madre al momento del parto es la cesárea. En principio, esta intervención quirúrgica estaba reservada para circunstancias específicas; sin embargo, desde la década de 1980 se ha observado un incremento innecesario en su uso, razón por la cual la Organización Mundial de la Salud (OMS) exhorta a los países a lograr una tasa ideal de cesáreas que oscile entre 10 y 15%9 ya que al tratarse de una operación, pueden presentarse infecciones y hemorragias e impactar en la salud reproductiva de la mujer. En México, en el periodo de enero de 2009 a septiembre de 2014, 46.2% de los partos fueron por cesárea, siendo el estado de Yucatán el que presentó el porcentaje más alto de este procedimiento (58.1%), seguido de Tlaxcala (55%) y Nuevo León (54.4 por ciento); en el otro extremo se encuentra Chiapas, con 29.9% de cesáreas.


El periodo posterior al parto es conocido como puerperio, posparto o cuarentena (por abarcar 40 días en promedio), y se caracteriza por la involución del útero y el regreso del cuerpo de la mujer a un estado similar previo al embarazo. En el posparto pueden presentarse situaciones de riesgo, lo que hace necesaria una vigilancia estrecha por parte de los prestadores de servicios de salud, destacando que entre las principales causas de mortalidad materna se encuentran las hemorragias graves (que pueden causar la muerte en dos horas si no hay una atención adecuada) y las infecciones durante esta fase10. La NOM-007-SSA2-2016, señala que durante la primera hora posterior al parto se debe revisar a la mujer cada 15 minutos para monitorear frecuencia cardiaca y respiratoria, presión arterial, temperatura, tono uterino e inicio de la micción. Al ser dada de alta, debe recibir mínimo dos controles médicos, el primero en los 15 días posteriores al parto y el segundo, al final del puerperio . De las mujeres mexicanas de 15 a 49 años con embarazo de enero de 2009 a septiembre de 2014, 81.3% tuvo revisión posparto y de ellas, 78.1% recibe esta atención oportunamente, es decir, durante los primeros 15 días. En el extremo contrario, 18.7% no recibió atención y son las mujeres de 15 a 19 años las que concentran el porcentaje más alto (26.6 por ciento).
Finalmente, un factor protector para la salud de las mujeres y sus bebés, es la lactancia materna. La leche materna resulta el mejor alimento para los recién nacidos al brindarles los nutrientes, vitaminas, minerales y la protección inmunológica necesaria para su sano desarrollo. Su consumo, como único alimento, se recomienda por un mínimo de seis meses para posteriormente formar parte de la dieta del infante, lo que se puede extender hasta los dos años o más. La práctica del amamantamiento además fortalece el vínculo o apego entre la madre y su bebé. Por otra parte, la lactancia materna también ofrece beneficios a corto plazo para las mujeres, como la reducción del riesgo de hemorragia posparto, ayuda a recuperar el peso corporal anterior al embarazo y es un método anticonceptivo natural denominado MELA o método de la amenorrea por lactancia. A largo plazo se relaciona con la disminución del riesgo de diabetes tipo II, cáncer de mama, útero y ovario12 . De las mujeres con un hijo nacido vivo en el periodo de enero de 2009 a septiembre de 2014, 91 de cada 100 dio leche materna. Considerando la duración media de la lactancia materna, se tiene que a nivel nacional, las mujeres amamantan durante 8.8 meses, siendo el estado de Oaxaca el único en el que la duración es mayor a un año (12.6 meses), en contraste con Baja California, estado con la menor duración media de lactancia con 6.6 meses.








·         SALUD MATERNA

El embarazo es el proceso fisiológico por medio del cual se gesta un ser vivo. En los seres humanos, el desarrollo de un feto al interior del útero de la mujer toma en promedio nueve meses, en los cuales tanto ella como su producto son vulnerables a diversos riesgos en su salud, que si no son atendidos de forma oportuna y por personal médico calificado, pueden derivar en la muerte de la mujer, de su producto e inclusive de ambos. En las mujeres mexicanas de 15 a 49 años que reportaron un embarazo en el periodo de enero de 2009 a septiembre de 2014, se observa que la mayoría ocurre en las mujeres de 20 a 34 años (69.5%), y disminuyen conforme aumenta la edad, al pasar de 15% en aquellas de 35 a 39 años a 1.4% en las mujeres del grupo de 45 a 49 años de edad. Sin embargo, siete de cada 100 embarazos ocurridos en este periodo, suceden en jóvenes de 15 a 19 años. Pese a que las mujeres de 20 a 34 años son las que tienen el mayor número de embarazos, también representan el mayor porcentaje de abortos con 56%, cifra que se incrementa a 75% cuando se incluyen a las mujeres de 35 a 39 años (un aborto se refiere al término del embarazo anterior a las 20 semanas de gestación 7 ). Cuando la pérdida ocurre posterior a las 21 semanas, se denominan mortinatos, los cuales se concentran en las mujeres de 25 a 29 años (23.8 por ciento). Del total de hijos nacidos vivos en el periodo antes mencionado, 57 de cada 100 ocurren en mujeres de entre 15 y 29 años, 21 en las de 30 a 34 años y 22 en las de 35 a 49 años de edad.
 Uno de los principales tópicos de salud en la adolescencia lo constituye el embarazo, debido a que es un proceso que involucra un desgaste físico importante para el cuerpo de la madre, y en la adolescencia éste aún está en desarrollo, razón por la cual los embarazos en esta etapa son considerados de alto riesgo. Muchas adolescentes embarazadas presentan malnutrición, mayor incidencia de aborto, partos prematuros o bebés con bajo peso al nacer debido a que el útero de la mujer está físicamente inmaduro. A nivel social, la maternidad en la adolescencia puede ser causal de abandono escolar, lo que a futuro es un obstáculo para la obtención de oportunidades de desarrollo económico, que a su vez puede impactar en otros aspectos como la salud, las relaciones sociales y culturales.  Cada año a nivel mundial, 16 millones de mujeres adolescentes (15 a 19 años) dan a luz, principalmente en países de ingresos bajos y medianos (95%), mientras que cerca de tres millones se someten a abortos, muchos de ellos de forma clandestina.  A nivel nacional durante 2013, los datos de egresos hospitalarios señalan que del total de egresos en mujeres de 15 a 19 años, 83.9% se debió a causas de tipo obstétrico, entre las que se encuentran embarazo, aborto, complicaciones en el embarazo, parto o puerperio, y otras afecciones.