sábado, 15 de octubre de 2016

CONCLUSIÓN

CONCLUSIÓN

Este es un tema bastante amplio y cuenta no tocar todos los puntos prudentes, reprimir muchos de ellos dejan inconclusa la información. Pero podemos notar que las estadísticas en la actualidad van en aumento. Si los adolescentes no toman conciencia de las consecuencias del embarazo la vida continuara así, reprimiendo sus vidas, afectando con severas consecuencias a las personas que los rodean, seguirá el incremento de sobre población.
Es increíble pensar que en la actualidad hay muchos niños criando a niños, afectan su vida con una responsabilidad que no pueden asumir aun, no cumplirán la expectativa de vida en la actualidad deseada, no podrán terminar de disfrutar su niñez y mucho menos su juventud. Habrá menos profesionistas en un futuro y peores empleos mal pagados al no contar con la mínima básica (educación media superior), divorcios a más temprana edad, promiscuidad, estas son solo algunas de las consecuencias. No son los adjetivos de una vida sana para niños y adolescentes.
Consecuencias para el bebé, tiene muchos riesgos de salud (la madre también)y sabes que todo niño tiene derecho a la salud, a un hogar, educación y alimento, cosas de las cuales al contar con padres sin experiencia ni recursos difícilmente le podrán proporcionar. No puedo ni imaginar la educación que le darán a este pequeño.
Los padres de estos adolescentes muchas veces fungen el papel de padre de sus nietos y a la par que siguen manteniendo y atendiendo a su hijo adolescente crían a su nieto. De la misma forma no son condiciones de vida para ellos, no tienen porque cargar con esta doble responsabilidad.

Como podemos ver esta situación es grave y debería de importarnos a todos, pues estos niños tanto los adolescentes como sus hijos serán el futuro del país, dependeremos de ellos en un futuro, ellos serán los doctores que nos atenderán, los policías que cuiden las calles y nos cuiden del peligro, las enfermeras, bomberos, en fin todas y cada una de las profesiones y oficios que conocemos en la actualidad. Pero con estas trabas que ellos se están poniendo, no tengo la certeza de que puedan llegar a serlo o que tan fiable serán si llegan a cumplirlo.
LA RESPUESTA DE LA OMS
En 2011 la OMS publicó junto con el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) unas directrices sobre la prevención de los embarazos precoces y la reducción de los resultados negativos para la reproducción. Las directrices contienen recomendaciones sobre las medidas que los países podrían adoptar, con seis objetivos principales:

• reducir el número de matrimonios antes de los 18 años;
• fomentar la comprensión y el apoyo a fin de reducir el número de embarazos antes de los 20 años;
• aumentar el uso de anticonceptivos por parte de las adolescentes a fin de evitar el riesgo de embarazo involuntario;
• reducir las relaciones sexuales forzadas entre las adolescentes;
• reducir los abortos peligrosos entre las adolescentes;
• incrementar el uso de servicios especializados de atención prenatal, en el parto y posnatal por parte de las adolescentes.



Además, la OMS participa en diversas iniciativas junto con organismos y programas conexos, como la iniciativa «H4+», en la que también participan ONUSIDA, UNFPA, UNICEF, ONU Mujeres y el Banco Mundial. La iniciativa tiene por objeto acelerar el progreso hacia la consecución del Objetivo 4 de Desarrollo del Milenio (reducir la mortalidad infantil) y el Objetivo 5 (mejorar la salud materna) para 2015. Trata de abordar las causas profundas de la mortalidad y morbilidad maternas, neonatales e infantiles, entre ellas la desigualdad de género, el matrimonio prematuro y el acceso limitado a la educación para las niñas. Además, se alinea estrechamente con los planes de salud nacionales y proporciona apoyo financiero y técnico a los gobiernos.

CAMPAÑAS SOBRE EL EMBARAZO EN LOS ADOLESCENTES

CAMPAÑAS SOBRE EL EMBARAZO EN LOS ADOLESCENTES


Se han lanzado campañas sobre el embarazo precoz con intensa insistencia tanto en televisión, radio, posters.  







POBREZA Y VULNERABILIDAD

El ejercicio de la maternidad es una condición que exige un alto grado de compromiso, tenacidad y perseverancia. Sin embargo, existen diferentes motivos por los cuales esta tarea se da en un contexto de vulnerabilidad, como el hecho de ejercerla estando solteras, separadas, divorciadas o viudas. De acuerdo con información del Módulo de Condiciones Socioeconómicas (MCS) de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos en los Hogares (ENIGH 2014), 8.1 millones de niñas, niños y adolescentes menores de 18 años, están bajo el cuidado de una mujer en una situación conyugal de no unión; es decir, son viudas, separadas, divorciadas o solteras. En total 54.8% son pobres multidimensionales y de estas 20.1% son pobres extremosSegún datos del MCS 2014, en México 619 mil mujeres de 15 a 19 años tienen al menos un hijo nacido vivo. De ellas 28.3% se encuentra en una situación conyugal de no unión, es decir, no solo enfrentan las complicaciones propias de la maternidad adolescente sino que además lo hacen sin el apoyo de una pareja. De las 175 mil mujeres en esta condición, 62.6% se encuentran en situación de pobreza multidimensional, 30.7% está en situación de vulnerabilidad por carencias sociales16, 2.9% es vulnerable por ingresos17 y solo 3.8 no es pobre ni es vulnerable.
                                               


SITUACIÓN CONYUGAL

Conforme avanza el curso de vida de la mujer, resulta probable que las separaciones, el divorcio y la viudez provoquen que muchas de ellas asuman la maternidad sin el apoyo de un cónyuge. Información de la Encuesta Intercensal 2015 señala que 10.1% de las mujeres de 12 años y más con al menos un hijo nacido vivo son viudas, 8.4% son separadas y 2.8% están divorciadas. Destaca el hecho de que 6.5% son solteras, y de las mujeres casadas y unidas, en 3.5% y 4.9% respectivamente, su cónyuge reside en otra vivienda.

HOGARES

Datos de la Encuesta Intercensal, indican que en 2015, hay 31.9 millones de hogares y en 85% de estos, hay al menos una mujer con hijos nacidos vivos. Por medio del parentesco con el jefe del hogar se conocen los roles que desempeñan las personas, y particularmente en las mujeres que han sido madres, se pueden identificar relaciones que constituyen un apoyo inmediato para la crianza de sus hijos. La mayoría de las madres son esposas o compañeras del jefe del hogar (54.6 por ciento), mientras que una de cada cuatro (24.8%) son jefas del hogar y 9.9% son hijas. De las jefas del hogar, la mayoría son separadas, divorciadas, viudas o solteras (69 por ciento); mientras que las madres que son hijas, 7.1% son adolescentes de 12 a 19 años, y de estas, 81.4% no asisten a la escuela.


  • ·         CONSECUENCIAS ECONÓMICAS Y SOCIALES


El embarazo en la adolescencia puede también tener repercusiones sociales y económicas negativas para las muchachas, sus familias y sus comunidades. Muchas adolescentes que se quedan embarazadas se ven obligadas a dejar la escuela. Una adolescente con escasa o ninguna educación tiene menos aptitudes y oportunidades para encontrar un trabajo. Esto puede también tener un costo económico para el país, puesto que se pierden los ingresos anuales que una mujer joven hubiera ganado a lo largo de su vida de no haber tenido un embarazo precoz.

SITUACIÓN LABORAL
 Las madres tienen un rol decisivo en las familias, que son una fuente importante de cohesión social e integración. Por ello, la relación que mantienen con los hijos es fundamental para el desarrollo sano de los niños. También es cierto que las madres no son únicamente fuente de cuidados, ya que adicional a esto y a las actividades domésticas que realizan, ellas contribuyen al sustento de sus familias13 mediante su incorporación al mercado de trabajo. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), en el cuarto trimestre de 2015, la tasa de participación económica de las mujeres de 15 años y más con al menos un hijo nacido vivo es de 44.2%, de las cuales, 96.7% combina sus actividades extradomésticas con los quehaceres domésticos. Con respecto a la unidad económica donde laboran, 33.4% de la población femenina ocupada y con hijos trabaja en el sector informal, 36.3% en empresas y 16.3% en instituciones. 

Referente al tipo de ocupación, la mayoría son comerciantes (51.4%) o trabajadores industriales artesanos y ayudantes (28.2%). Las mujeres que no tienen hijos cuentan con un perfil ocupacional muy distinto: la mayoría trabaja en empresas (51.6%) seguido por las que laboran en el sector informal (20.1%), y casi dos de cada 10 (19.1%) labora en instituciones. Así mismo, hay una mayor proporción que laboran como comerciantes (49.4%) y trabajadores industriales artesanos y ayudantes (30.8%).


Atendiendo a su situación conyugal, la tasa de participación económica más alta se da entre las madres solteras (70.9%), le siguen las divorciadas (67.6%) y las separadas (66.5%); en tanto que las que se encuentran en unión libre y casadas muestran una tasa de 41% y 39.7% respectivamente, por lo que poco más de cuatro de cada 10 trabajan o buscan trabajo.


Otros aspectos que hay que destacar entre las trabajadoras con hijos es que 13.7% de ellas no tienen instrucción y casi tres de cada 10 (29.6%) cuenta con estudios a nivel medio superior y superior; en tanto que en las mujeres sin hijos, la proporción que no cuenta con instrucción disminuye a 3.7% y las que cuentan con estudios a nivel medio superior y superior aumenta a 56 por ciento.
Cabe señalar que dos de cada siete mujeres ocupadas y con hijos (27.5%) trabajan por cuenta propia; 2.8% trabaja como empleadora; 27.5% no reciben remuneración por su trabajo y la mayoría (62.6%) son trabajadoras subordinadas y remuneradas. De estas, 17.7% trabaja más de 48 horas a la semana; 47.3% gana menos de dos salarios mínimos y un porcentaje considerable de estas no tiene acceso a servicios de salud por su trabajo (12.3%), además de laborar sin contar con un contrato escrito (44.3 por ciento). Aunado a esto, muchas mujeres trabajadoras no cuentan con la protección de alguna institución de seguridad social. Según datos de la Encuesta Nacional de Empleo y Seguridad Social (ENESS) 2013, 39.6% de las mujeres en edad fértil (15 a 49 años) que tiene alguna ocupación o empleo, cuentan con acceso a instituciones de salud otorgados por su trabajo.

       Esto provoca que 13.3% no obtengan la licencia médica cuando la necesiten por parto o por complicaciones del embarazo y aborto. De acuerdo con datos de la ENESS 2013, un problema al que se enfrentan las madres trabajadoras es el cuidado de sus hijos pequeños en horario laboral; ya que del total de niños menores de siete años y que su mamá trabaja: 31.1% se encuentran al cuidado de su abuela, 25.3% su mamá lo lleva al trabajo, 12.9% están en una institución educativa, 17.4% se encuentra al cuidado de su papá o de otro familiar, 9.4% son asistidos por una guardería (pública o privada), 2.8% lo deja con una persona que no es familiar, o bien, lo deja solo (0.5 por ciento). 





Muchas de las complicaciones que se presentan en el transcurso del embarazo pueden atenderse o incluso prevenirse por medio de la atención prenatal, que consiste en una serie de consultas sistematizadas cuyo propósito es vigilar la salud de la mujer y su producto. Esta es una de las intervenciones en salud más importantes porque permite la disminución de las tasas de mortalidad materna, fetal y neonatal. En México, la norma de salud en la materia señala que, en promedio, las mujeres deben recibir cinco consultas prenatales, las cuales deben iniciar en el primer trimestre de gestación, con la finalidad de atender oportunamente los posibles riesgos de salud del binomio madre-hijo en el transcurso del embarazo.

Para 2014, los datos del Subsistema de Información sobre Nacimientos (SINAC), muestran que en este grupo etario, 95.8% recibieron atención prenatal, siendo 6.8 el promedio de consultas prenatales . Por edad desplegada, las mujeres de 15 años son las que presentan los porcentajes más bajos de atención a la primera consulta prenatal (5.4% en el primer trimestre y 6.5% para el tercer trimestre); sin embargo, conforme avanza la edad, se observan porcentajes más altos de atención en la primera consulta. Cabe resaltar que 30.6% de las mujeres embarazadas de 19 años no recibieron atención prenatal. Las complicaciones durante el embarazo impactan en el desarrollo gestacional y las adolescentes tienen más probabilidades de presentar placenta previa, preclamsia y anemia grave8 y otras condiciones pueden generar abortos o mortinatos (como también se denomina a la muerte fetal). En 2013, del total de mujeres en edad fértil (15 a 49 años) que presentaron un aborto, 18.7% son adolescentes.  Respecto a los mortinatos en el mismo periodo, 17.9% de estos corresponde a mujeres de 15 a 19 años.
Al igual que en el periodo prenatal, durante el parto las adolescentes tienen mayor riesgo de presentar complicaciones. Entre los principales problemas se destaca el parto prematuro, partos prolongados, desproporción céfalo-pélvica y formación de fístulas recto-vaginales o cistovaginales. De manera general se ha observado que los bebés de las mujeres adolescentes presentan retraso en el crecimiento uterino y nacen prematuramente, condiciones que predisponen al bajo peso al nacer. Para 2014, de las madres adolescentes de 15 a 19 años que tuvieron hijos, 91.8% tienen un peso normal al nacer (entre 2 500 y 3 999 gramos); 6.2% de bajo peso y 2% tuvieron hijos con un peso de 4 000 gramos o más (macrosomía). Para el caso de los niños con bajo peso, es de resaltar que, las madres más jóvenes son las que mayormente tienen hijos con tendencia al bajo peso en comparación con las de 19 años.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), entre sus recomendaciones internacionales para la disminución del embarazo adolescente, plantea que los países promulguen leyes que fijen edades mínimas para el matrimonio, así como buscar incidir en familias y comunidades para que las niñas y chicas adolescentes no sean dadas en matrimonio hasta que se hayan desarrollado; promover el uso de anticonceptivos y la preparación de los servicios de salud para atender adecuadamente a las adolescentes embarazadas y en caso de que las leyes lo permitan y las adolescentes así lo decidan, puedan abortar bajo condiciones seguras. En el país, el Consejo Nacional de Población instrumentó la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes, la cual destaca la promoción de la salud sexual y reproductiva, el uso de métodos anticonceptivos, el aseguramiento de que los jóvenes finalicen los niveles de la educación obligatoria, el fortalecimiento de acciones de prevención y atención a la violencia y el abuso sexual, especialmente en sectores vulnerables, y la atención especial en salud a las mujeres pertenecientes a este grupo de edad.

Muchas muertes fetales y causas de aborto espontáneo, así como otras complicaciones durante el periodo del embarazo pueden prevenirse o tratarse si la mujer recibe atención prenatal, que tiene el objetivo de vigilar el desarrollo gestacional, identificar factores de riesgo como antecedentes heredo familiares, personales patológicos y no patológicos, identificar los riesgos fetales y preparar a la mujer para el proceso del parto, puerperio y atención al recién nacido. Según la Norma Oficial Mexicana NOM-007-SSA2-2016, Para la atención de la mujer durante el embarazo, parto y puerperio, y de la persona recién nacida, esta atención debe brindarse en un mínimo de cinco consultas en embarazos de bajo riesgo, iniciando en las primeras ocho semanas de gestación y para embarazos de alto riesgo el número de revisiones puede incrementarse según las necesidades de salud. 

Con datos de la ENADID 2014, se observa que 97.2% de las mujeres reciben atención prenatal, y un promedio de 8.5 consultas durante el embarazo; si se analiza por trimestre del embarazo, durante el primer trimestre reciben 2.6 consultas; en el segundo trimestre, 3.1 y en el último trimestre, 3.7 consultas de revisión prenatal. De manera general, esto muestra que conforme se acerca el momento del parto, la atención a la mujer se va incrementando en pos de prever y prevenir complicaciones en ese momento. Una de las técnicas médicas desarrolladas para enfrentar aquellas circunstancias que ponen en riesgo la vida del producto y la madre al momento del parto es la cesárea. En principio, esta intervención quirúrgica estaba reservada para circunstancias específicas; sin embargo, desde la década de 1980 se ha observado un incremento innecesario en su uso, razón por la cual la Organización Mundial de la Salud (OMS) exhorta a los países a lograr una tasa ideal de cesáreas que oscile entre 10 y 15%9 ya que al tratarse de una operación, pueden presentarse infecciones y hemorragias e impactar en la salud reproductiva de la mujer. En México, en el periodo de enero de 2009 a septiembre de 2014, 46.2% de los partos fueron por cesárea, siendo el estado de Yucatán el que presentó el porcentaje más alto de este procedimiento (58.1%), seguido de Tlaxcala (55%) y Nuevo León (54.4 por ciento); en el otro extremo se encuentra Chiapas, con 29.9% de cesáreas.


El periodo posterior al parto es conocido como puerperio, posparto o cuarentena (por abarcar 40 días en promedio), y se caracteriza por la involución del útero y el regreso del cuerpo de la mujer a un estado similar previo al embarazo. En el posparto pueden presentarse situaciones de riesgo, lo que hace necesaria una vigilancia estrecha por parte de los prestadores de servicios de salud, destacando que entre las principales causas de mortalidad materna se encuentran las hemorragias graves (que pueden causar la muerte en dos horas si no hay una atención adecuada) y las infecciones durante esta fase10. La NOM-007-SSA2-2016, señala que durante la primera hora posterior al parto se debe revisar a la mujer cada 15 minutos para monitorear frecuencia cardiaca y respiratoria, presión arterial, temperatura, tono uterino e inicio de la micción. Al ser dada de alta, debe recibir mínimo dos controles médicos, el primero en los 15 días posteriores al parto y el segundo, al final del puerperio . De las mujeres mexicanas de 15 a 49 años con embarazo de enero de 2009 a septiembre de 2014, 81.3% tuvo revisión posparto y de ellas, 78.1% recibe esta atención oportunamente, es decir, durante los primeros 15 días. En el extremo contrario, 18.7% no recibió atención y son las mujeres de 15 a 19 años las que concentran el porcentaje más alto (26.6 por ciento).
Finalmente, un factor protector para la salud de las mujeres y sus bebés, es la lactancia materna. La leche materna resulta el mejor alimento para los recién nacidos al brindarles los nutrientes, vitaminas, minerales y la protección inmunológica necesaria para su sano desarrollo. Su consumo, como único alimento, se recomienda por un mínimo de seis meses para posteriormente formar parte de la dieta del infante, lo que se puede extender hasta los dos años o más. La práctica del amamantamiento además fortalece el vínculo o apego entre la madre y su bebé. Por otra parte, la lactancia materna también ofrece beneficios a corto plazo para las mujeres, como la reducción del riesgo de hemorragia posparto, ayuda a recuperar el peso corporal anterior al embarazo y es un método anticonceptivo natural denominado MELA o método de la amenorrea por lactancia. A largo plazo se relaciona con la disminución del riesgo de diabetes tipo II, cáncer de mama, útero y ovario12 . De las mujeres con un hijo nacido vivo en el periodo de enero de 2009 a septiembre de 2014, 91 de cada 100 dio leche materna. Considerando la duración media de la lactancia materna, se tiene que a nivel nacional, las mujeres amamantan durante 8.8 meses, siendo el estado de Oaxaca el único en el que la duración es mayor a un año (12.6 meses), en contraste con Baja California, estado con la menor duración media de lactancia con 6.6 meses.








·         SALUD MATERNA

El embarazo es el proceso fisiológico por medio del cual se gesta un ser vivo. En los seres humanos, el desarrollo de un feto al interior del útero de la mujer toma en promedio nueve meses, en los cuales tanto ella como su producto son vulnerables a diversos riesgos en su salud, que si no son atendidos de forma oportuna y por personal médico calificado, pueden derivar en la muerte de la mujer, de su producto e inclusive de ambos. En las mujeres mexicanas de 15 a 49 años que reportaron un embarazo en el periodo de enero de 2009 a septiembre de 2014, se observa que la mayoría ocurre en las mujeres de 20 a 34 años (69.5%), y disminuyen conforme aumenta la edad, al pasar de 15% en aquellas de 35 a 39 años a 1.4% en las mujeres del grupo de 45 a 49 años de edad. Sin embargo, siete de cada 100 embarazos ocurridos en este periodo, suceden en jóvenes de 15 a 19 años. Pese a que las mujeres de 20 a 34 años son las que tienen el mayor número de embarazos, también representan el mayor porcentaje de abortos con 56%, cifra que se incrementa a 75% cuando se incluyen a las mujeres de 35 a 39 años (un aborto se refiere al término del embarazo anterior a las 20 semanas de gestación 7 ). Cuando la pérdida ocurre posterior a las 21 semanas, se denominan mortinatos, los cuales se concentran en las mujeres de 25 a 29 años (23.8 por ciento). Del total de hijos nacidos vivos en el periodo antes mencionado, 57 de cada 100 ocurren en mujeres de entre 15 y 29 años, 21 en las de 30 a 34 años y 22 en las de 35 a 49 años de edad.
 Uno de los principales tópicos de salud en la adolescencia lo constituye el embarazo, debido a que es un proceso que involucra un desgaste físico importante para el cuerpo de la madre, y en la adolescencia éste aún está en desarrollo, razón por la cual los embarazos en esta etapa son considerados de alto riesgo. Muchas adolescentes embarazadas presentan malnutrición, mayor incidencia de aborto, partos prematuros o bebés con bajo peso al nacer debido a que el útero de la mujer está físicamente inmaduro. A nivel social, la maternidad en la adolescencia puede ser causal de abandono escolar, lo que a futuro es un obstáculo para la obtención de oportunidades de desarrollo económico, que a su vez puede impactar en otros aspectos como la salud, las relaciones sociales y culturales.  Cada año a nivel mundial, 16 millones de mujeres adolescentes (15 a 19 años) dan a luz, principalmente en países de ingresos bajos y medianos (95%), mientras que cerca de tres millones se someten a abortos, muchos de ellos de forma clandestina.  A nivel nacional durante 2013, los datos de egresos hospitalarios señalan que del total de egresos en mujeres de 15 a 19 años, 83.9% se debió a causas de tipo obstétrico, entre las que se encuentran embarazo, aborto, complicaciones en el embarazo, parto o puerperio, y otras afecciones.


CONSECUENCIAS.
Los expertos, la edad más apropiada para ser madre es entre los 20 y los 35 años, ya que el riesgo para la salud de la madre y el niño es mucho menor. El embarazo en la adolescencia se considera de alto riesgo y conlleva más complicaciones. La adolescente no está preparada ni física ni mentalmente para tener un bebé y asumir la responsabilidad de la maternidad.
Las adolescentes que se quedan embarazadas presentan en muchos casos:
- Cuadros de mala nutrición, con carencia de nutrientes esenciales para el buen desarrollo del bebé
- Un mayor número de abortos espontáneos
- Partos prematuros, hay un gran número de bebés de adolescentes que nacen antes de la semana 37 de gestación

- Sus bebés tienen un peso bajo ya que la inmadurez de su cuerpo hace que su útero no se haya desarrollado completamente
Las mamás adolescentes tienen niños con más problemas de salud y trastornos del desarrollo
- En los casos de embarazos de niñas de menos de 15 años, el bebé tiene más posibilidades de nacer con malformaciones
Complicaciones psicológicas para la adolescente embarazada
En general, los estudios hablan de una serie de circunstancias por los que pasan las mamás adolescentes:
- Miedo a ser rechazadas socialmente: una de las consecuencias de la adolescencia y el embarazo es que la joven se siente criticada por su entorno y tiende a aislarse del grupo.
- Rechazo al bebé: son niñas y no desean asumir la responsabilidad, el tiempo y las obligaciones que supone ser madre. Sin embargo, esto también las hace sentirse culpables, tristes y su autoestima se reduce.
- Problemas con la familia: comunicar el embarazo en la familia muchas veces es fuente de conflicto e incluso rechazo por parte de su propio entorno.
- Los hijos de madres y padres adolescentes suelen sufrir mayor tasa de fracaso escolar, problemas de inserción social o de aprendizaje.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda para evitar el embarazo en la adolescencia: limitar el matrimonio antes de los 18 años, aumentar el uso de anticonceptivos para los adolescentes, reducir las relaciones bajo coacción y apoyar los programas de prevención de embarazos en la adolescencia.
En cualquier caso, la mejor prevención es que los jóvenes tengan una buena educación sexual desde el mismo seno de la familia. Es importante informar sobre los riesgos y complicaciones del embarazo en la adolescencia y todos los cambios que se producirán desde el momento en que la adolescente se quede embarazada.

La comunicación en la familia esencial, por tanto, debe haber un diálogo abierto y transparente para que los jóvenes tengan toda la información a su alcance.








CAUSAS

Algunas adolescentes planean y desean su embarazo, pero en la mayoría no es el caso. Los embarazos en la adolescencia son más probables en comunidades pobres, poco instruidas y rurales. En algunos países, los embarazos fuera del matrimonio no son raros. En cambio, algunas chicas pueden recibir presión social para contraer matrimonio y una vez casadas, para tener hijos en países de ingresos medianos y bajos más de 30% de las chicas contraen matrimonio antes de los 18 años y cerca del 14% antes de los 15 años.

A partir de la pubertad, comienza el proceso de cambios físicos que convierte a la niña en adulto capaz de la reproducción sexual. Esto no quiere decir que la niña esté preparada para ser madre.


Cifras del Consejo Nacional de Población (CONAPO) revelan que alrededor del 40% de los embarazos no deseados ni planificados se representan en jóvenes entre los 15 y 19 años, mismo periodo en el que se registran mayor número de muertes materno-infantiles.


RAZONES MÁS COMUNES.
1.- la práctica de las relaciones sexuales de los jóvenes sin métodos anticonceptivos.
2.- el matrimonio a edades tempranas y el rol de género que tradicionalmente se asigna a  la mujer.
3.- la presión de los compañeros, que alientan a los adolescentes a tener relaciones sexuales.
1.- el consumo de las bebidas alcohólicas y otras drogas, producen una reducción en la inhibición, que puede estimular la actividad sexual no deseada.
5.- carecen de información y conocimientos suficientes sobre los métodos anticonceptivos y el no tener un fácil acceso a su adquisición, así como la falta de una buena educación sexual.


CORTOMETRAJE


Durante el siglo XIX mexicano, la familia fue la institución más importante para la conservación de la riqueza, de la sangre y de la religión, por medio de ella se dan las alianzas matrimoniales y, por ende, el mantenimiento del poder, del linaje y la riqueza. La iglesia ve en esta institución, por un lado, la conservación de la religión y, por el otro, la conservación de su poder político, económico y social.
La familia las preparaba para el matrimonio o para el claustro, con la finalidad de servir ya sea a dios o a su marido. La mujer de clase alta fue sometida al igual que las demás mujeres, presa de su época y su riqueza, encerrada en la ambición y el poder, nunca vio un amanecer más allá de lo que su clase le permitía. La mujer de alcurnia era educada con más rigurosidad que la mujer de las otras clases, ya que ella representaba el honor y el respeto del país, además pertenecía a lo máximo de la población y, por lo tanto, no debía permitírsele caer en la perdición.
La influencia de la familia y la iglesia en su vida tenía un gran peso para su formación matrimonial, ya que estos dos elementos le proporcionaban los ideales para ser "feliz". Ella nunca conoció el verdadero amor, aunque siempre lo soñaba, pues desde pequeña era "vendida" al mejor postor con la finalidad de salvar de la ruina a su padre o a su futuro marido.
Cuando la mujer de clase alta se unía en matrimonio al hombre, iba carente de amor y sentimientos, la procreación de los hijos se tenía que dar por proceso natural para conservar la sangre; pero nunca por amor. Si la mujer procreaba hijos varones tenía mayor aceptación y adquiría una posición de valor y presunción.
En general, la clase alta fue la que más dinero y poder poseía dentro del ámbito social, pero la mujer siguió sufriendo los penares del momento histórico, la abnegación, las buenas costumbres y el porte eran considerados propios de su clase, por ello tenían que conservarlo a como diera lugar.

TASAS DE NATALIDAD

Si bien desde 1990 se ha registrado un descenso considerable, aunque irregular, en las tasas de natalidad entre las adolescentes, un 11% aproximadamente de todos los nacimientos en el mundo se producen todavía entre muchachas de 15 a 19 años. La gran mayoría de esos nacimientos (95%) ocurren en países de ingresos bajos y medianos.
En las estadísticas sanitarias mundiales 2014 se indica que la tasa media de natalidad mundial entre las adolescentes de 15 a 19 años es de 49 por 1000 muchachas. Las tasas nacionales oscilan de 1 a 299 nacimientos por 1000 muchachas, siendo las más altas las del áfrica subsahariana.

El embarazo en la adolescencia sigue siendo uno de los principales factores que contribuyen a la mortalidad materna e infantil y al círculo de enfermedad y pobreza.
CAMBIOS REPRODUCTIVOS

En 1960 las mujeres tenían en promedio poco más de siete hijos; posterior a esta fecha y debido a la política de población implementada en esos años, ha habido una disminución ininterrumpida de la tasa global de fecundidad y actualmente es de 2.21 hijos por mujer en el trienio 2011 a 2013. Cabe señalar que, a pesar de que las mujeres han reducido su fecundidad, se observa que el número de nacimientos ocurridos en el país mantiene un nivel alto y con pocas variaciones entre un año y otro. A esto se le denomina inercia demográfica y obedece al hecho de que la alta fecundidad acontecida en décadas pasadas originó un gran número de nacimientos que en la actualidad son mujeres en edad reproductiva. En otras palabras, antes había menos mujeres en edad reproductiva pero su descendencia era alta, ahora la descendencia es baja pero el número de mujeres es mayor. De acuerdo con las proyecciones que estima el Consejo Nacional de Población (CONAPO), el promedio anual de nacimientos entre 2000 y 2014 es de 2.3 millones.


viernes, 14 de octubre de 2016

ESTADISTICAS
En México se vive una epidemia de embarazos de adolescentes. Las últimas cifras refieren que anualmente se registran más de 400 mil bebés de madres menores de edad  y la cifra no disminuye, lo que representa 20% del total de los nacimientos.
Históricamente se había presentado el fenómeno en Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Puebla, ahora se registra un aumento en los estados del norte del país.
Coahuila y Tamaulipas muestran cifras por arriba de los 10 mil casos por año de los nacidos vivos de madres menores de 19 años, en el Estado de México se registraron 53mil 329, que representa 15% del total, siendo la entidad con el mayor número de embarazos de este tipo. Le sigue Veracruz con 25 mil 729.


Las tasas de fecundidad que arroja el INEGI en el periodo 2011-2013 por edad estimada, muestra que las mujeres de 20 a 24 años de edad son las que tienen la fecundidad más alta con 126 nacimientos  por cada mil mujeres, seguidas de las mujeres de 25 a 29 años con 113.1. Entre adolescentes de 15 a 19 años, el número de nacimientos por cada mil mujeres es de 77. 


Conforme a la ENADID 2014, los adolescentes de 15 a 19 años que declaro haber tenido relaciones sexuales, 44.9%, afirmaron haber usado un método anticonceptivo durante su primera relación sexual; en las jóvenes de 25 a 29 años esta proporción aumenta 54.4%. Cabe señalar que el inicio temprano de las relaciones sexuales entre los adolescentes sin la debida protección los expone a enfermedades de transmisión sexual o a embarazos de riesgo que implican peligro para la vida de la madre y su producto.

DATOS NACIONALES
  •  En el periodo de enero de 2009 a septiembre de 2014, 69.5% de los embarazos se concentraron en mujeres de 20 a 34 años.
  • 2014 la ENADID indica que el trienio de 2011 a 2013 la tasa global de fecundidad es de 2.21 hijos por mujer.
  • En 2015 en mexico habitaban 48.7 millones de mujeres de 12 años y más. 67.4% han tenido al menos un hijo nacido vivo.




De acuerdo con datos de la Encuesta Internacional 2015, el numero de mujeres de 12 y mas años es de 48.7 millones y de ellas 67.4% han tenido al menos un hijo nacido vivo. Según la edad de la mujer, destaca el hecho de que 7.8% de las adolescentes de 12 a 19 años ya son madres, y conforme avanza la edad este porcentaje aumenta y llega a ser del 91.7%  en las mujeres de 50 años y mas.


Entre las mujeres con hijos, se observa que la mayoría ha tenido dos hijos (26.7%), este porcentaje varia conforme a la edad de la madre, asi, en las adolescentes de 12 a 19 años, 85.2% tiene 1 hijo y en esta situación se encuentra 59.2% de las mujeres de 20 a 24 años, son las mujeres de 25 a 29 años donde se da una transcicion, pues la mayoría tiene 2 hijos (38.1%) y conforme avanza la edad la proporción de tener mas de dos hijos va aumentando y es una situación predominante después de los 44 años.



Sin duda alguna los tiempos han cambiado entre siglos y siglos el avance del hombre es inevitable y necesario, van cambiando las necesidades, competencias, las condiciones de vida y se hace lo prudente por cubrir cada expectativa y necesidad.
Si hablamos de embarazo a temprana en nuestra actualidad edad en jóvenes se podría apreciar que esto no dista de siglos atrás, pues aun el siglo  XIX la mujer  solo era objeto de servicio para el hombre. Desde que nacía la mujer estaba destina a Dios o al matrimonio y se le educaba para alguno de esos fines.
Pero entre la actualidad y el pasado existe una diferencia abismal en cuanto a avances científicos y tecnológicos, la medicina ha tenido avances significativos, pero no tanto como para evitar naturaleza biológica.  Se ha logrado tener un control natal, al parecer no muy efectivo, dado que las estadísticas arrojan números elevados con incremento latente en embarazos a temprana edad.

Esto nos lleva a pensar que ocurre hoy en día con la juventud, cuales son los motivos de estos incrementos, que los lleva hasta estas situaciones, que consecuencias trae para la madre como para el bebé las circunstancias en las que se ven, que futuro tendrán, qué papel juegan los padres en estas situaciones. Surgen infinidad de cuestiones ante este tema, el cual es muy extenso. Trataremos de centrarnos en algunos puntos.

EMBARAZO EN ADOLECENTES




OBJETIVO


Crear consciencia en padres y adolescentes sobre el embarazo a temprana edad así como informar sobre una situación actual que vive la adolescencia del país.